A todas nos gustaría apoyar a nuestros hijos de la mejor manera posible para que aprendan a desarrollar su inteligencia emocional; sin embargo, es importante que primero comprendamos que lo importante de ésta es reconocer, ponerle nombre a los sentimientos y sobre todo, aprender a manejarlos.

Hoy en día se hace mucho hincapié en este tema, ya que la inteligencia emocional nos ayuda e entendernos a nosotros mismos y a aprender a reaccionar ante diferentes situaciones. Autorregular las emociones, ayuda a crear relaciones sanas, reducir el estrés y la frustración; y es justo entre los 2 y 3 años de edad que es posible comenzar a educar a los niños para que aprendan a manejarlas.

Enséñale a tu pequeño a reconocer lo que siente, esto servirá para expresar lo que le sucede con palabras; que sepa decir si se siente feliz o triste, angustiado, preocupado, entusiasmado, enfadado o con miedo y sobre todo, no le reprimas ninguna de estas emociones.

No tiene nada de malo sentirse enojado, es una reacción del cuerpo ante una circunstancia de desagrado, que además, le permitirá valorar y entender la felicidad. Del mismo modo, el miedo es necesario, ya que previene al cuerpo de algún peligro; es aquí donde encontramos la mayor ventaja de entender las emociones.

Tu pequeño aprenderá a ser más perceptivo y comprenderá también las emociones de los demás, favoreciendo las relaciones con otras personas. Los niños que desarrollan una adecuada inteligencia emocional desde pequeños, serán personas más felices y exitosas en su adultez.

Guía a tu peque en este proceso de reconocer las emociones, lo puedes hacer de manera divertida, elabora tarjetas con caras y gestos o apóyate en cuentos para que tu hijo conozca los rasgos correspondientes a cada emoción.

Con este aprendizaje, cuando se sienta triste o enojado y logre explicártelo, seguramente entre los dos encontrarán la manera para resolver cualquier tipo de conflicto.