Existen técnicas que ayudan mantenernos más atentos y conscientes de lo que nos pasa, una de ellas es conocida como atención plena,  la cual ayuda a mantener un estado mental más presente, abierto y atento, lo que lleva a ser una persona más tranquila, reflexiva y empática.

Es centrar la atención en el momento que se vive, estar atentos al aquí y el ahora. Esta técnica en los niños les enseña nuevas habilidades o forma de ser a través de un lenguaje simple, sirve para entrenar y mejorar su atención mediante sencillos ejercicios de respiración, postura y silencio mental durante unos minutos.

Pareciera algo imposible de hacer con los pequeños, pero les encanta, porque después de practicarla, ellos mismo pueden sentir los beneficios que esta les aporta, como:

•        Habilidades cognitivas: aprenden a estar más atentos y concentrados en lo que están haciendo y estimula su memoria para dar lugar a una mejor capacidad de aprendizaje.

•        Autocontrol: al estar más atentos son más conscientes del pensar y sentir. Esto ayudará a que tu peque no sea impulsivo ante ciertas situaciones.

·         Autoconciencia: al reducir la impulsividad, los niños pueden reflexionar internamente dando lugar a que tengan un conocimiento de ellos mismos.

·         Gestión de pensamientos y emociones: a través de la observación de sí mismos.

·         Habilidades sociales: al entender a los demás, se facilita una mejor relación con los otros.

·         Empatía: podemos entender a los demás y así fácilmente ponernos en los zapatos del otro.

·         Felicidad y bienestar personal: si enseñamos a los niños a concentrarse mejor, podrán contemplar el mundo sin juicios, a aceptarse y a comprender a los demás.

Regálale a tu pequeño herramientas que le permitan desarrollarse física e intelectualmente para que a pesar de los tiempos tan movidos, expuestos a la sobre estimulación, sean más conscientes de lo maravilloso que es el aprender algo nuevo cada día.