Aquella primera vez comenzó como un reflejo involuntario, más tarde aprendió que era su manera encantadora de llamar tu atención, así como el resultado de un preciado momento donde jugaban o cantaban juntos.

El cuerpo de tu pequeño también reconoció lo reconfortante que era cada vez que reía, incluso a carcajadas, ya que estas expresiones producen “hormonas de la felicidad”. Se llaman así porque generan una sensación de bienestar. Por lo que no es de extrañarse que hoy en día se utilice la risoterapia con un remedio para sanar algunas enfermedades.

Ríe, ríe, ríe

Si tu pequeño es risueño y se siente bien, podrá relacionarse mejor con su entorno facilitando el aprendizaje, esto es fácil si así es el temperamento de tu peque, pero si no es así, como mamá, también puedes propiciar situaciones y cuidar el entorno para crear ambientes donde tu peque se sienta primeramente seguro y respetado, para después poder hacerle reír.

Al tener cubiertas las necesidades básicas, como el alimento, será más fácil hacer sonreír a tu pequeño. Para empezar el día ofrécele leche NIDO® un complemento del desayuno que le ayuda a brindarle  la energía y los nutrimentos necesarios para que ambos sonrían y tu peque se vaya a la escuela dispuesto a aprender 

Cuando veas a tu peque reír, puedes sentirte satisfecha porque eso es lo que una siente al ver felices a los hijos, pero también, ahora sabes que de esta manera tu peque desarrollará mayores habilidades para sociabilizar, lo que aumentará al mismo tiempo, sus capacidades cognitivas.

¡A reír con tu peque!